Usamos cookies para mantener el sitio estable, recordar opciones basicas y entender que paginas resultan utiles. Puedes aceptar, rechazar o revisar la configuracion antes de continuar.
Un proyecto acotado, armado alrededor de decisiones concretas y límites reales.
Durante años, la programación de una sala independiente en Villa Crespo se armó a mano: planillas sueltas, mensajes de WhatsApp y una libreta con los horarios ya comprometidos. Cuando llegaba la temporada fuerte, entre marzo y julio, el mismo grupo de personas tenía que cruzar disponibilidad de elencos, fechas de festivales invitados y funciones escolares. Nadie veía el calendario completo al mismo tiempo. Las superposiciones aparecían recién cuando alguien llamaba para confirmar.
El encargo no era digitalizar todo. Era ordenar el momento más frágil: la reserva de fechas para una temporada corta, con pocos recursos y sin personal administrativo dedicado.
Se armó un flujo de reserva en tres pasos: solicitud con datos mínimos, revisión conjunta en una planilla compartida y confirmación con bloqueo de fecha. Se descartaron las herramientas que exigían capacitación larga. La decisión más discutida fue no automatizar la aprobación: el equipo prefirió mantener una revisión humana porque muchas solicitudes venían de compañías conocidas y el trato personal seguía importando.
Después de la primera temporada con el flujo nuevo, las superposiciones de fechas bajaron casi por completo y el tiempo dedicado a coordinar se redujo a la mitad. Lo que no cambió fue la lógica de fondo: la sala sigue priorizando a los elencos que ya trabajaron allí, y el sistema simplemente hace visible esa prioridad en lugar de esconderla. El material de trabajo quedó documentado en una guía breve que se comparte con cada compañía al inicio de la temporada.
Ver otros proyectos en projects.html o escribir a contact.html para consultar por una temporada.
Periodista cultural y editora de cartelera
Cubre teatro independiente, festivales y dramaturgia argentina desde hace más de una década. Escribió sobre salas de Villa Crespo, Chacarita y San Telmo, y sigue de cerca las temporadas cortas que se renuevan cada pocas semanas. Para esta página sobre el flujo de reservas por temporada, aporta la mirada de quien arma la agenda de una sala chica: qué obras sostienen continuidad, cómo se reparte la recaudación y por qué el boca a boca pesa más que la publicidad.